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Universidades derrochan dinero en construcciones pero no en educación
Se escucha que no hay dinero y que la educación es de los frentes más afectados, pero las cifras reveladas por una serie de artículos de California Watch demuestran que más allá de una crisis económica, lo que hay en los sistemas de educación superior del estado es una crisis de prioridades.
Después de todo, ¿cuántas clases se pudieron mantener o a cuántos alumnos se les pudo haber becado con los más de $130 mil usados en mantenimiento y jardinería de la casa del Rector Charles Reed? ¿O qué tal los 36 millones que gastó UC Riverside para construir las instalaciones de su escuela médica, cuya inauguración fue pospuesta hasta el 2013 porque no hay fondos para su funcionamiento?
“El cemento nunca se seca en el campus de una UC”, declaró Carolan Buckmaster, una investigadora de la unión de docentes de UC San Diego, a California Watch . Y probablemente resume muy bien una tendencia tangible desde hace algunos años: El sistema UC tiene más de 200 proyectos de construcción que totalizan $8900 millones en gastos (un aumento de los $5100 millones gastados en proyectos similares hace 10 años).
Por otro lado, el sistema CSU tiene proyectos en nueve de sus 23 campuses que suman un total de $161 millones (un incremento de los $153 millones gastados hace una década).
Pero lo interesante es que este ‘boom’ en construcción que está sucediendo en California es un reflejo de lo que está ocurriendo por todo Estados Unidos. En los últimos dos años, las instituciones de educación superior del país han invertido más de $11 mil millones en nuevas construcciones -- más del doble de lo que gastaron en 2000 -- de acuerdo a la empresa de estudio de mercado McGraw-Hill Construction.
Si bien representantes de las universidades dijeron a California Watch que estos proyectos de construcción ya estaban aprobados y encaminados desde antes de la crisis financiera del 2008 -- aprobados por el electorado californiano en 2006 -- David Kline, portavoz de la Asociación de Contribuyentes de California, argumenta que las universidades ni siquiera comprenden el meollo del asunto al continuar empecinados en construir.
Según Kline, el costo de estos inmuebles acaba siendo cubierto por los contribuyentes ya que ahora las universidades están pagando la exorbitante suma de $1110 millones anualmente en intereses por los bonos de construcción, como explica un informe del Legislative Analyst’s Office de agosto.
“La gente habla de bonos como si fuera dinero gratis que no sale de los bolsillos de los contribuyentes, y es exactamente de ahí de donde sale”, señaló Kline.
El sistema CSU ha gastado más de $2 millones en renovaciones a las residencias de sus ocho presidentes. Además, ha destinado más de $1 millón en mantenimiento y reparaciones desde el 2007. Lo curioso: mientras que el American Housing Survey del 2009 estima que los propietarios de casa usualmente gastan $199 o menos mensualemente en mantenimiento de rutina, CSU gasta un promedio de $1,823.
En las universidades del sistema UC -- donde la colegiatura subió 18% este año, 3,570 trabajos han sido eliminados desde el comienzo de la crisis fiscal y 4,400 empleados han sido despedidos -- los oficiales están raspando el fondo de la olla para cubrir los gastos de mantenimiento de sus nuevas edificaciones. Sumados al recorte de $1,400 millones en gastos operativos, el sistema UC tiene una deuda de al menos $800 millones en gastos de reparaciones y mantenimiento. CSU debe $450 millones en gastos similares.
(En la foto Sonoma State University, donde se planea un nuevo centro estudiantil y se va a inaugurar un auditorio de conciertos esta primavera).
Además en otras escuelas:
CSU Northridge: Le acabó de dar los últimos toques a un centro recreacional estudiantil de $53 millones.
Sonoma State University: Planea un nuevo centro estudiantil y va a inaugurar un auditorio de conciertos esta primavera.
Sacramento: Se convirtió un edificio en laboratorios y aulas para el departamento de enfermería.
CSU East Bay: Nuevos edificios de tecnología, ciencia, ingeniería y matemáticas.
Y uno de los aspectos más llamativos de estos datos: los gastos en las casas de los presidentes del sistema CSU.
“CSU sigue queriendo tener Taj Mahals para sus ejecutivos y bungalows para sus estudiantes”, dijo el senador Leland Yee de San Francisco a California Watch. “La realidad es que estos inmuebles son principalmente hogares y hacer renovaciones y mantenimiento a tan altos costos es simplemente una extravagancia que supera la imaginación de la gente regular de California”.
Veamos a qué se refiere el senador Yee.
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