Obama, Peña y el Z-40

Entrevista con el Presidente Obama: Seguridad Fronteriza

Entrevista con Obama: Seguridad Fronteriza

Entrevista con Obama: Seguridad Fronteriza

El Presidente habló sobre la inversión en seguridad fronteriza para disminuir el núm...

El Presidente habló sobre la inversión en seguridad fronteriza para disminuir el núm...

Temp. Season 2012 | 07/17/13 | 03:17  | TV-G
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El Presidente habló sobre la inversión en seguridad fronteriza para disminuir el número de cruces ilegales, y cómo la reforma ayudará a mantener mejores salarios para trabajadores inmigrantes y ciudadanos.
07/17/13 | 03:17 Disponible hasta 07/17/13
Univision

 

LOS ÁNGELES, California - Más allá de la notable experiencia que fue entrevistar a Barack Obama en la Casa Blanca, la plática sirvió para conocer el punto de vista del presidente de Estados Unidos sobre dos asuntos cruciales (me hubiera gustado que fueran muchos más, pero hay límites a lo que uno puede hacer con seis minutos estrictamente cronometrados): el futuro de la reforma migratoria y la reacción de Obama a la captura de Miguel Angel Treviño, el Z 40. Aprovecharé otro espacio para hablar con calma sobre la posición de Obama y sus asesores sobre el futuro de la reforma migratoria (“estoy cautelosamente optimista”, me dijo). Por ahora, hablemos de lo que revela la peculiar reacción que obtuve cuando le pregunté, en un planteamiento abierto, su opinión de la detención de Treviño.

Lo primero que hay que decir es que todo – y cuando digo todo, me refiero a todo – de lo que ocurre durante una entrevista con Barack Obama está rigurosamente planeado. No hay respuestas casuales, o al menos dudo mucho que las haya. El equipo de Obama cuida cada detalle: el tiempo de la entrevista, el momento en que el periodista saluda al presidente, la forma en que se toman las fotos…todo. Lo único que no controla, evidentemente, es el contenido de la plática: sobra decir que uno tiene la libertad absoluta de preguntar lo que mejor le plazca. Pero eso no implica que el equipo de prensa hispana omita preparar al presidente para casi cualquier posible pregunta. Dado que la detención de Morales había ocurrido el día anterior, la respuesta de Barack Obama seguramente fue producto de una reflexión previa con sus asesores. Eso, a mi entender, la hace todavía más interesante.

“Las autoridades mexicanas capturaron ayer al líder de los Zetas…”, le dije a Barack Obama a manera de pregunta. Obama pudo haber reaccionado de mil maneras, incluida la retórica acostumbrada (“hemos colaborado…es parte del esfuerzo…”). En cambio, prefirió responderme dando un espaldarazo del más alto calibre a Enrique Peña Nieto: “creo que esto demuestra que la administración del presidente Peña Nieto toma seriamente la continuación de los esfuerzos por romper a estas operaciones trasnacionales de la droga. Hubo algunas dudas sobre eso durante la campaña y después de su elección. Yo me reuní con él y me indicó que reconocía la necesidad de lidiar con estos carteles trasnacionales de la droga en una manera seria. Y esto es evidencia de ello”.

Vea las declaraciones de Obama sobre los Zetas y Peña Nieto:

La declaración de Obama llena un vacío que no es meramente anecdótico. Antes del reciente viaje de Obama a México, la prensa estadounidense publicó no menos de cuatro largos reportajes criticando la manera como el nuevo gobierno mexicano había “cerrado las puertas” a ciertos modos de cooperación en materia de seguridad. A eso habría que sumar las declaraciones de John McCain – que ocurrieron, en efecto, durante la campaña presidencial mexicana – en el sentido de que uno de los candidatos (evidentemente se refería al del PRI) no continuaría la lucha contra el narcotráfico. El mensaje de Obama también tiene otros destinatarios en el Capitolio y en la comunidad de expertos en seguridad, que veían (y todavía ven) al nuevo gobierno del PRI con mucha más sospecha que esperanza.

Obama, al parecer, no comparte esos reparos.

Después de la entrevista me reuní con un par de colegas que acompañaron al presidente a la gira por México. Me contaron de una charla, en el avión de vuelta, en la que Obama defendió la cautela (y hasta el recelo) de Peña Nieto en cuanto a la colaboración con Estados Unidos. Al parecer, Obama les aseguró que Peña Nieto tenía todo el derecho de revisar la manera como se hacían las cosas antes de su llegada (y las cosas se hacían de manera muy distinta, dada la apertura casi irrestricta del calderonismo). Ese tono comprensivo, reiterado ayer frente a las cámaras de Univisión, rompe con la narrativa de confrontación que la prensa estadounidense –siguiendo la línea de agencias como la DEA, dicen ciertas versiones– difundió antes del viaje de Obama a México.

Para que no quepa duda, dirían algunos.