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José Antonio Vargas: Redefiniendo el concepto de 'estadounidense'

José Antonio Vargas

José Antonio Vargas

En 2008, cuando trabajaba en el Washington Post, Vargas ganó el Premio Pulitzer por su investigación sobre la masacre de Virginia Tech.

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Texto y fotos de Virginia Bulacio


LOS ÁNGELES, California – “¿Cómo define ‘estadounidense’? Es una pregunta muy simple y compleja que, a la vez, confunde y crea miedo en algunas personas”.

La pregunta -- tema central de una conferencia que el periodista José Antonio Vargas, ganador del Premio Pulitzer 2008, tuvo en la Universidad Estatal de California en Northridge (CSUN por sus siglas en inglés) -- fue respondida casi inmediatamente por él mismo:

“Yo defino ser ‘estadounidense’ como a alguien que está orgulloso de éste país, alguien que quiere estar en éste país”, explicó Vargas, “alguien que trabaja arduamente”.

A los 12 años, Vargas llegó a vivir a Mountain View, California, en la parte norte del estado, con su “Lolo y Lola” (abuelo y abuela). Puso bastante empeño e interés en aprender inglés y las costumbres del país pero cuando intentó sacar su licencia de conducir en la secundaria se dio cuenta de algo que cambiaría toda su vida: no tenía la documentación migratoria apropiada. Un agente del mismísimo Departamento de Vehículos Motorizados (DMV) le susurró que su “tarjeta verde”, o permiso de residencia permanente, era falsa.

“Sigo siendo un inmigrante indocumentado”, escribió Vargas en su artículo publicado en The New York Times Magazine en 2011, titulado: “Mi vida como un inmigrante indocumentado” (My Life as an Undocumented Immigrant). “Y eso significa vivir en una realidad diferente. Significa pasar cada día con miedo de ser descubierto. Significa no contar casi nunca a nadie, ni siquiera a aquellos más cercanos, quién soy realmente”.

Utilizando documentación fraguada, Vargas logró obtener empleo en publicaciones como The New Yorker y San Francisco Chronicle. En 2008, cuando trabajaba para el Washington Post, hizo una investigación sobre la masacre de Virginia Tech que le valió el máximo premio en el periodismo.

“Ella lo hizo porque quería que yo tenga mejores oportunidades,” recuerda Vargas sobre su madre. “La iInmigración se trata de familias, familias en busca de oportunidades”.

A continuación un video de la charla preparado por estudiantes de periodismo de CSUN

 


Soñando para superar el limbo

En la presentación, Vargas -- fundador de la organización sin fines de lucro Define American (Define estadounidense) -- exhibió su campaña que busca elevar la conversación en el entorno de inmigración y crear un dialogo educativo, a través de las historias y los videos publicado en su página de Internet.

“Hay algo que es terriblemente mal cuando llamamos a las personas ‘ilegales’”, dijo Vargas. “Las acciones son ‘ilegales’, las personas no. Ningún ser humano es ‘ilegal’”.

Vargas considera que documentando las historias de los “Soñadores” (o DREAMers) y de otras familias inmigrantes se puede “arreglar el sistema de inmigración” de Estados Unidos.

Su historia conmovió a estudiantes que están pasando por la misma situación. Algunos estudiantes escucharon atentamente sus consejos, otros disimuladamente salieron hacia los pasillos a secar sus lágrimas

Durante la charla en CSUN, Vargas recalcó sobre la importancia de emplear las redes sociales como un método para compartir las historias y resaltó sobre la participación de las madres y padres que ayudan a los estudiantes y grupos de inmigrantes.

Ana, estudiante de CSUN (quien nos pidió no exponer su apellido por su estatus migratorio) explicó que el caso de Vargas demuestra la realidad de inmigración en EEUU.

“Creo que el evento ha retratado el verdadero problema de inmigración,” comentó Ana. “Vargas demostró que no es solo un problema latino, sino un problema que afecta a muchas personas de diferentes nacionalidades”.

Según Ana, las cuestiones de inmigración pueden llegar a ser muy técnicas o inhumanas y agregó que muchos de los estudiantes indocumentados se han asimilado al estilo de vida en EEUU y que por eso se visualizan trabajando y aportando a este país como cualquier otra persona de la comunidad.

“Nuestras intenciones para emigrar son siempre de encontrar una vida mejor que la que teníamos en nuestra patria. No estamos aquí para mal, estamos aquí para contribuir a este país,” asegura Ana.

Vargas también mencionó durante la charla a un grupo llamado “Madres de los soñadores” (DREAMers’ Moms): una organización fundada por Alejandra Saucedo y María Kennedy, ambas inmigrantes de origen argentino que actualmente radican en Florida. Según nos contó Saucedo, la organización está constituida por madres de estudiantes indocumentados que apoyan el trabajo de sus hijos.

“Nosotras nos unimos a su lucha por un cambio en el sistema migratorio”, dijo Saucedo, quien agregó que las madres trabajan juntas para “frenar las deportaciones y para mantener las familias unidas”.

Según los datos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y el Pew Hispanic Center, alrededor de 11 millones de indocumentados viven en EEUU. Durante el primer gobierno de Barack Obama, el DHS estableció nuevos records y deportó a más de 1.2 millones de personas.

Justamente el presidente Obama mencionó en uno de sus recientes discursos sobre inmigración que “lo que hace que alguien sea estadounidense no es sólo sangre o nacimiento, pero la lealtad a nuestros principios fundacionales”.

“Ellos merecen el derecho legal de formar parte de la sociedad”, argumenta Vargas. Para él, estas familias indocumentadas son parte de la sociedad y del estilo de vida estadounidense.

Estudiante de Ciencias Políticas de CSUN, Juan Quevedo -- quien forma parte del club de “soñadores” Dreams To Be Heard -- comentó que conocer a Vargas lo inspiró a continuar trabajando en sus metas. Al igual que Ana, Quevedo afirma que la mayoría de los estudiantes indocumentados han crecido sus “raíces” en EEUU y que solo buscan aportar de una manera positiva en la sociedad.

“A menudo digo que somos americanos de la manera más americana”, dijo Quevedo. “Es decir, llegamos a un lugar sin nada, y estamos haciendo algo con buenas intención para salir adelante y contribuir a este país”.

A pesar de su valentía, Vargas no se considera líder ni activista. Simplemente hace su trabajo y pasión de contar historias de inmigrantes indocumentados que no están siendo reconocidos por sus esfuerzos ni aportes.

“Yo soy un ‘estadounidense’, enfatiza Vargas. “Sólo estoy esperando a que mi país lo reconozca”. 

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