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El otro 9-11: La muerte de Salvador Allende y la tortura sistematizada
El Dr. José Quiroga examina algunas fotos de aquel 11 de septiembre que cambió su vida y la de miles más de chilenos.
- Univision 34
LOS ÁNGELES, California - “Toma el 9-11. Eso significa algo para los Estados Unidos. El mundo cambió después del 9-11. Bueno, hagamos un pequeño ejercicio mental. Imagínate que en 9/11 los aviones hubieran bombardeado la Casa Blanca.... imagínate que hubieran matado al presidente, establecido una dictadura militar, asesinado rápidamente a miles, torturado a decenas de miles más, establecido un centro internacional de terror encargado de asesinatos, derrocando gobiernos por todos lados, instalando dictaduras y llevando al país a una de las peores depresiones de la historia y tener que pedir al estado un rescate financiero. ¿Te imaginas que eso hubiera pasado? Pues ocurrió. En el primer 9-11 de 1973. Excepto que nosotros somos responsables, así que no sucedió. Ese es el Chile de Allende. No puedes imaginarte a los medios de comunicación hablando de esto”.
Esa fue parte del agudo análisis de Noam Chomsky, profesor de MIT y uno de los analistas políticos más influyentes de la actualidad, acerca del aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en una entrevista reciente. Pero aunque varios argumentos que esgrime son ciertos e irreversibles, al menos se puede corregir su última conclusion.
En este reportaje especial de Univision Los Angeles y Univision Interactive Media (UIM) conversamos con dos testigos de primera mano del golpe de estado de 1973 al gobierno de Salvador Allende en Chile y despejamos, 39 años después, las dudas sobre las causas de muerte del presidente.
El suicidio de un presidente
“Estaba en el palacio de gobierno el día del golpe, de manera que me tocó ver todo lo que sucedió en ese momento, entre otras cosas el suicidio del presidente”, contó José Quiroga, uno de los médicos del presidente Salvador Allende que ha residido en Los Ángeles por más de 30 años. “No hay ninguna duda que se suicidó Salvador Allende. Estábamos en el segundo piso ya al final cuando ya habían ordenado que nos rindiéramos y él venia caminando por el segundo piso. Nosotros éramos los últimos en salir. Estábamos al final del corredor. Y Allende se dirigía hacia nosotros en ese momento y cuando llega en frente de nosotros entra a una sala que hay ahí, que es Salón Independencia. Entra absolutamente solo y cierra la puerta, y en un momento abrimos la puerta y fue justamente en el momento en que se suicida. Nosotros lo vimos desde fuera, de relativamente corta distancia. O sea lo vimos, las personas que estaban alrededor nuestro también lo vieron”.
Para comprender los factores que contribuyeron al golpe, es relevante recordar las circunstancias particulares de ese periodo. Los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial fueron moldeados por una visión bifocal que tenía al comunismo como antagonista y Latinoamérica no estuvo exenta de esa disputa. Por eso es que la elección en 1970 del gobierno marxista de Allende -- con proyectos como el de la nacionalización del cobre -- preocupó aún más a Washington en plena Guerra Fría.
“Lo importante era que habia un esfuerzo de un pais que trataba de hacer algunos cambios”, recordó Quiroga sobre el gobierno de Allende. “El gran problema de Latinoamérica es la gran diferencia que hay entre la distribución de ingresos. Básicamente lo que Allende quería hacer era una revolución pacífica hacia el socialismo, y lo más importante en ese caso era la redistribucion del ingreso y acceso de gente que tiene menos recursos a todo, a la política, a la salud, a la educación”.
Sin embargo, el proyecto de Allende terminó abruptamente con el ataque de 1973. Además de la participación de una parte de la Armada de Chile y los Carabineros, ha sido ampliamente documentada la influencia de altos funcionarios de Estados Unidos, entre los que destacan el ex presidente Richard Nixon, el entonces vicepresidente Gerald Ford, George Bush, Henry Kissinger y hasta la CIA. La dictadura militar de Augusto Pinochet que se estableció tras el golpe -- la cual duró 17 años hasta el 11 de marzo de 1990 -- dejó un saldo de más de 3,000 muertos y desaparecidos, aparte de casi 30 mil víctimas de prisión política y tortura.
Para Marc Cooper, periodista y profesor de University of Southern California presente en Santiago de Chile durante el golpe de estado, no quedan dudas de la participación no solo de EEUU sino de empresas internacionales en el golpe.
“Ya había salido los papeles de ITT donde salía a la luz que el gobierno de Nixon conspiraba para impedir la asunción de Allende al poder, que concluyó incluso con el asesinato del comandante en jefe del ejército, el coronel Schneider, con lo cual la CIA y posiblemente el Departamento de Estado estaban posiblemente involucrados”, dijo Cooper.
“Nosotros vimos víctimas todo el tiempo”, dijo Quiroga. “Además fue un abuso tan ostensible, tan visible, todo el mundo sabía lo que estaba pasando en Chile. Recostruyendo el pasado, Ricardo Lagos antes que saliera, abrió un registro de detencion politica y tortura y se inscribieron en ese registro más de 35,000 personas y de esos se aceptaron 28,000 casos de manera inmediata y los otros están en estudio. Evidentemente fue masiva la represión que hubo. Además, la comisión que investigó muertes llegó a un número de alrededor de 3,500, a lo cual hay que agregarle gente que desapareció, evidentemente gente que está muerta. Y eso fácilemente sube alrededor de 5,000 o más personas de personas que murieron por asesinatos políticos durante este periodo. Las violaciones fueron bastante ostensibles y bastante violentas”.
Vea la primera parte de este reportaje: Testigo del suicidio del Presidente Allende, el Dr. José Quiroga experimentó las consecuencias de una de las etapas más nefastas de la historia latinoamericana, con más de 60 mil casos documentados de tortura en Chile. Tras mudarse a Los Ángeles se convirtió en el cofundador del ‘Programa Para Víctimas de Tortura’, el cual ha asistido a víctimas de más de 60 países, incluyendo México y Centroamérica.
Vea la segunda parte de este reportaje: Conversamos con el Dr. Quiroga acerca del golpe de estado y los minutos previos al suicidio de Allende
Tortura: Un problema sistemático en Latinoamérica
Quiroga permaneció en Chile cuatro años después de haber sobrevivido el ataque al palacio de gobierno en Santiago de Chile y presenciar el suicidio del presidente. Llegó en 1977 a Los Ángeles para trabajar como investigador en la escuela de salud pública de UCLA. Aparte de 10 años de experiencia trabajando en UCLA y 20 en el Veteran Administration Hospital de Long Beach, Quiroga comenzó a trabajar con víctimas de tortura, documentado sus casos primero y luego brindando ayuda, hasta que fundó en 1980 el Programa para Víctimas de Tortura (PTV por sus siglas en inglés).
“Antes yo era médico y queria ser médico para hacer las cosas habituales que hacen los doctores”, dijo Quiroga. “Después de lo que pasó en Chile, uno dice cómo puede aplicar la medicina, las herramientas que uno tiene, en algo que sea útil en estas circunstancias. Cuando empezamos nadie sabía nada, ni siquiera cómo tratar a una persona con violencia política”.
“El principal problema de víctimas de tortura es psicológico”, agregó. “El 80 por ciento de víctimas de tortura sufre de stress postraumático y depresión y, desde el punto de vista médico, el problema más importante es un problema de dolor crónico en muchas partes del cuerpo que es muy difícil de tratar, además de cualquier otro problema médico que la persona pudiera tener”.
Aunque la Declaración Universal de Derechos Humanos fue aprobada por unanimidad en la Asamblea General de las Naciones Unidas del 10 de Diciembre de 1948, luego de las atrocidades cometidas por la Alemania Nazi, cálculos de Amnesty International estiman que actualmente el 70% de los países practican tortura sistemáticamente. Además de los casos en prisioneros de guerra o acusados de terrorismo, existe otro tipo de tortura que ocurre en democracias, comúnmente a nivel de abuso policial o en las cárceles.
“En estos momentos, si uno toma Latinoamérica, todavía existe tortura en varios países, pero es una tortura que existe en democracia”, explicó Quiroga. “La diferencia es que la tortura en democracia es una tortura que ocurre a nivel de abuso policial y en las cárceles, y en algunos paises de latamerica ocurre dentro de la investigación criminal. El problema es que hay paises que estan atrasados en sus sistema penal, y tienen un sistema inquisitorial, en el cual la confesion viene siendo lo que es la prueba más importante”.
“Si uno ve países donde realmente se tortura sistemáticamente”, continuó Quiroga. “Por lo menos que yo conozco: Ecuador y México. En Ecuador el 70 por ciento de personas que llegaron a centros de detención habían sido torturados. En México, donde existen grupos étnicos significativos, como en Oaxaca y Chiapas, donde la población indígena ha tomado alguna posición política y está pidiendo mejoras, básicamente el ejército y la policía los reprime”.
Los desafios del Programa de Víctimas de Tortura
Según explica Quiroga, la humanidad ha progresado mucho en el tema de derechos humanos. Comparando la aceptación de la tortura como método legal interrogativo en los siglos XVI y XVII, la ilegalidad de ella desde 1948 indica un claro avance, haciendo de la tortura algo rechazado y que necesita ser ocultado. No obstante, todavía hay varias cosas por mejorar o superar, como las justificaciones que ponen los gobiernos para poder utilizar la tortura en esfuerzos antiterroristas o el hecho de que a pesar que hay una corte internacional encargada de investigar violaciones de derechos humanos, no existe ningún organismo que pueda aplicar efectivamente sanciones a los países que las cometen.
“Respecto a tortura creo que hemos avanzado, pero para ver el avance hay que mirarlo históricamente porque sino uno se deprime, porque estamos en un periodo de retroceso en este momento”, explicó Quiroga. “La tortura en el siglo 16-18 fue legal, existia como un método. O sea, eso no es más. después de la declaración de Derechos Humanos en el año 1947 ya las cosas han cambiado en el sentido que la tortura ya no se acepta, la tortura está prohibida, la gente que lo hace lo oculta, entonces es un tremendo avance pero se sigue haciendo. Creo que a la larga los seres humanos, la organización institucional de los paises, van a hacer de la tortura algo más difícil. Evidentemente hay periodos de retroceso y uno de los periodos de retroceso sucede ahora. La guerra contra el terrorismo ha hecho que algunos gobiernos, como el de Bush, piensen en la tortura como uno de los métodos, cuando ya en la edad media la gente desestimaba la tortura como un método eficaz, pero volvemos atrás. Creo que después va a haber una reacción en el sentido de volver a los valores anteriores”.
Sin embargo, el problema de la tortura no es exclusivo de Estados Unidos o de Latinoamérica. Según cuentan los fundadores de PTV, la organización ha atendido gratuitamente víctimas de todos los rincones del planeta, incluyendo África, Asia y Europa. Luego de la computarización de sus sistemas en el 2000, el programa empezó un conteo de sus pacientes que ha llegado a bordear el millar, pero ha dejado innumerables casos archivados entre 1980 y el 1999 fuera del cálculo.
“Probablemente los primeros diez años la mayoría era centroamericana”, dijo Quiroga. “En este momento alrededor un 50% son de África y el resto lo completa gente de todo el resto del mundo porque la tortura se practica sistemáticamente, de manera que víctimas podemos encontrar de todos lados”.
Desafortunadamente, PTV y su personal de ocho personas enfrenta una tarea titánica, que logra cumplir superando sus obvias limitaciones. Por ejemplo, como ven a gente de tantas nacionalidades, han excedido su presupuesto anual destinado a traductores.
“Tenemos gente para hablar en español, inglés, francés y en algunos casos árabe”, dijo Quiroga. “Pero necesitamos traductores para todos los demás. Eso es importante porque si no podemos hablar no podemos hacer nada. La traducción es una cosa básica y vamos a tener que buscar fondos adicionales para eso”.
A pesar de todos los obstáculos, PTV se ha mantenido por más de 3 décadas en su batalla contra los abusos a los derechos humanos pero su fundador es optimista que en un futuro no muy lejano los servicios de este programa no sean necesarios.
“Por mí que PTV desapareciera”, concluyó Quiroga. “Pero mientras sea necesario lo más importante sería expandir el crecimiento del programa para abarcar un poco más de gente. Hay que sistematizar mucho más todo lo que hemos hecho hasta ahora y enseñar a la gente cómo identificar a las víctimas y que hacer con ellas”.
Vea a continuación la entrevista completa con el Dr. Quiroga:
Tres al hilo con Quiroga
Tortura: “La convención dice que la tortura no se puede aplicar en ninguna circunstancia, incluso en emergencias, lo cual incluye tambien la guerra. Lo que aquí esta pasando es que aquí se hacen interpretaciones de la ley internacional lo cual tambien es ilegal, porque la convencion castiga y prohibe que se practique la tortura, pero tambien el trato cruel, inhumano y degradante. (CIDT en ingles)lo que pasa es que la ley americana solo castiga tortura. El problema es que entre tratamiento cruel inhumano hasta tortura es un continuo, en el cual uno no puede establecer una linea y diga de aquí aquí es tortura y de aquí a aca es maltrato”.
Su experiencia como inmigrante: “Regresar es un tema muy personal. Siempre vas a perder, porque ya no te puedes llevar a tu familia, porque pertenece a otro lugar. Tu te identificas con el lugar en el que pasaste tu infancia. Ahora, si te vas, te vas solo y pierdes tu familia. Y si te quedas pierdes tu pais y tus amigos, asi que como generacion intermedia uno está perdido”.
Sobre el impacto de su trabajo a nivel personal: “A veces si me siento abrumado. Uno como médico desarrolla esa capacidad de tener cortinas y de bajarlas. Después de que vengo a la casa yo me olvido de lo que pasó alla. Hay cosas que te siguen pero habitualmente uno tiene la capacidad de poder reaccionar a eso. Tenemos que tener mucho cuidado con eso, porque a lo largo produce efectos y a veces uno no los nota. Pero estudios que se han hecho en gente que tiene que lidiar con problemas de trauma, es lo que se llama Vicarious Trauma, hay personas que no pueden trabajar en esto sencillamente. Si tu has sido una victima no es lo mas recomendable que trabajes en esto. Asi que hay que ayudar a las personas haciendo un debriefing con ellos. Además se traduce en otro tipos de problemas, por ejemplo no puedo ver ninguna película que sea violenta. Me niego sistemáticamente a ver ningun tipo de entretenimiento que sea violento. La televisión la corto cuando veo algún tipo de esas cosas. No las tolero. Por ejemplo ese programa ‘24’ que tiene ese objetivo, desensibilizar a las personas en el sentido de la tortura. Los buenos son los que torturan y los malos son las víctimas”.
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