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Separando familias: Efectos de la política migratoria en los cimientos de la sociedad

Picaderos de Tijuana

Examinamos el impacto de las deportaciones en miles de familias y la urgencia de cambios en la política migratoria.

- Getty Images

\'Madres deportadas\' (Parte 1)

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Madres deportadas (Parte 2)

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LOS ÁNGELES, California - Cuando Mayra decidió hacerle caso a los pedidos de su hijita de que le comprara una limonada, lo hizo con mucho miedo pues, aparte de que no se sentía segura manejando en la oscuridad de la noche, llevaba empozada en la boca del estómago la preocupación contínua que un inmigrante tiene en Estados Unidos cuando hay algún inconveniente con su estatus legal.

Dejó de lado eso y primaron las ganas de satisfacer el simple pedido de su hijita. Minutos después cometería un fugaz error que marcaría la vida de toda su familia: en su afán por ser extra cuidadosa quiso encender las luces altas del coche pero en realidad las apagó completamente por unos segundos. Suficiente para que un policía la detuviera y comenzara la pesadilla de su deportación.

El caso de Mayra es similar al de decenas de miles de padres que son deportados y atraviesan la definición misma de un infierno: vivir sin parte de su corazón, separados de sus hijos. 

En 2011 se deportaron a 400,000 inmigrantes indocumentados, en parte gracias al éxito estadístico del programa de Comunidades Seguras. Desafortunadamente, aunque la Casa Blanca y El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés), han expresado su enfoque en procesar personas acusadas de crímenes mayores, el 45 por ciento de los casos de remoción del país involucraron a personas sin un historial criminal

Solo en el primer semestre de 2011 se deportó casi 50 mil padres de hijos con ciudadanía estadounidense que son separados del amor irremplazable de sus familias para entrar al sistema del Servicio de Protección Infantil (CPS por sus siglas en inglés). En contraste, en la década entre 1998 y 2007 se deportó a 100 mil padres de hijos estadounidenses, lo que demuestra no solo un mayor esfuerzo en remociones sino también la magnitud del problema: con los promedios actuales habrían más de 15 mil menores estadounidenses separados de sus familias.

 

Vea a continuación la primera parte del informe:



Una de las recomendaciones más importantes de los entrevistados en esta investigación fue la necesidad de tramitar la doble nacionalidad para todos los niños, ya que eso facilita la participación del otro estado en el proceso de reunificación familiar. Lo malo es que hay muchísimas barreras en ese proceso. 

“Cuidan mucho el que se evalúe adonde va a volver ese niño”, le dijo María del Carmen Sánchez, del Desarrollo Integral de la Familia, a León Krauze. “Que tenga todo lo necesario, que tenga desde una alimentación, una casa, los servicios, una educación”.

“A mí me parece un poco exagerado, si una madre acaba de salir deportada y ella quiere traerse a sus hijos que Estados Unidos le exija un trabajo digno y bien remunerado”, comentó Mary Galván, del Instituto de Madre Asunta. “Quien está saliendo deportado de los EEUU, ¿tú crees que va a encontrar un trabajo digno pronto?

Los obstáculos que enfrentan estas familias para reunirse son diversos. Para empezar, la mayoría de detenidos por ICE son transferidos a un promedio de 370 millas de sus hogares, lo que dificulta no solo el contacto con sus hijos sino también el planeamiento y contacto con sus representantes legales. Además, una vez que un padre indocumentado ha sido detenido, usualmente el CPS coloca a los niños bajo la custodia temporal de extraños en lugar de con algún familiar, esto debido al estatus legal de los parientes o la falta de datos que facilite una comunicación con ellos. Por si fuera poco, luego de meses en un limbo burocrático, es casi imposible para un padre deportado recuperar a sus hijos por los requisitos del CPS, como obtener estudios del hogar al que iran los menores, tomar clases de padres y, más que nada, tener un empleo estable y bien remunerado, algo ilógico que pedir a alguien que acaba de ser deportado.

Entre algunas de las barreras claves señaladas por el reporte "Familias Destrozadas" del Centro de Investigación Aplicada resaltan los obstáculos que ICE y los departamentos de bienestar infantil ponen. Por ejemplo: 

       - ICE no protege a las familias al momento de la detención: ICE y los oficiales de policía encargados del arresto muy frecuentemente se niegan a permitir que los padres hagan planes para sus hijos. Las reglas existentes en ICE están extensamente desactualizadas y son insuficientes en el contexto de la implementación actual del control de inmigración en el cual ICE ha pasado de redadas de alto perfil a maneras más ocultas y delegadas de implementar el control, las cuales funcionan a través de la policía y las cárceles y acciones para la implementación de leyes de inmigración de parte de ICE de menor escala.
       - Las detenciones de ICE obstruyen la participación en los planes de CPs para la unidad familiar: ICE constantemente detiene a los padres cuando pueden ser liberados bajo juramento de volver a la corte o pudieran también ampliar el uso de programas comunitarios de supervisión. Una vez detenidos, ICE niega a los padres el acceso a los programas requeridos para completar los planes de casos de CPS. Debido a que los centros de detención se encuentran aislados y a que ICE se niega a transportar a los detenidos a las audiencias, los padres no pueden comunicarse con el departamento de bienestar infantil, ni visitar a sus hijos, ni participar en las audiencias de la corte juvenil. Los encargados de los casos en bienestar infantil y los abogados luchan para localizar y mantener el contacto con los padres detenidos. 
       - Los departamentos de bienestar infantil carecen de políticas proactivas para reunificar a los niños con sus padres deportados: Los niños son reunificados con sus padres deportados sólo si los consulados extranjeros están involucrados en el caso. Sin embargo, pocos departamentos de bienestar infantil contactan sistemáticamente a los consulados extranjeros cuando toman la custodia de los niños estadounidenses de una persona no-ciudadana quien fue detenido o deportado.  
       - El sesgo sistémico contra la reunificación de los niños con padres de otros países es un fenómeno generalizado en la práctica del bienestar infantil: Los administradores del CPS, encargados de los casos, jueces y abogados (incluidos los abogados de los propios niños) a menudo creen que los niños están mejor en Estados Unidos, incluso si los niños están en cuidado de crianza temporal. Esta creencia a menudo reemplaza el mandato del sistema de bienestar infantil para avanzar hacia la reunificación familiar y coloca barreras sobre los derechos de la familia y los padres.

Vea a continuación la segunda parte del informe:

 

Las cifras del censo mexicano también corroboran la tendencia de migración hacia el sur. Aproximadamente 1.4 millones de mexicanos –- incluyendo unos 300 mil menores de edad nacidos en EEUU –- se mudaron a México entre 2005 y 2010. Para ponerlo en perspectiva, eso equivale a casi el doble de la tasa de emigración al sur entre 1995 y 2000.

Aunque muchos regresaron voluntariamente, miles fueron deportados y separados de sus seres queridos. El impacto en los menores ciudadanos estadounidenses separados de sus padres es inmenso: sus vidas son marcadas por daños psicológicos, cambios de comportamiento, problemas para dormir, ansiedad, depresión y alta tasa de deserción escolar.

Esta trágica tangente del fenómeno migratorio en EEUU pareciera que solo tiene un impacto en las familias directamente afectadas pero, en realidad, afecta a todos, como un conflicto interno, ya que si la familia es el núcleo de la sociedad, esta base se está destruyendo con políticas migratorias que carecen eficiencia y sensibilidad humana. Al final, estas deportaciones reflejan, como expone Alida Miranda-Wolf en su ensayoConserving Family Unity: A Case for the Suspension and Revision of Secure Communities and hte Institution of Better Protections Against Family Separation”, las inconsistencias de un sistema que prioriza castigar extranjeros por encima de proteger a sus propios ciudadanos.

 

 

 

 

Sigue a León Krauze en twitter por @Leon_Krauze

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